Nuestra mascota también nos puede acompañar cuando montamos en bicicleta

Nuestra mascota también nos puede acompañar cuando montamos en bicicleta

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18 septiembre, 2014

Seguro que adoras a tu perro o a tu mascota y te gusta llevártelo contigo allá donde vayas, pero no siempre es fácil. Especialmente si también eres un aficionado a deportes como el ciclismo y te cuesta que te acompañe tu perro, con quien sí es más sencillo salir a caminar o correr.

Desde este artículo vamos a darte unos pequeños consejos o recomendaciones para ayudarte a que puedas combinar ambas aficiones y que no renuncies a nada.

Lo primero que tenemos que tener en cuenta es que debemos hacer que nuestro perro o mascota pierda el miedo a la bicicleta, ya que muchos tienen pequeñas fobias como a las ruedas y se asustan y pueden saltar o escaparse al comenzar a rodar. Asimismo, el pavimento por el que pasemos ha de ser el adecuado, para que tampoco se asuste con los golpes. Una de las empresas que más variedad tiene en pavimentos es Verán, y en muchas ciudades ha instalado algunos suelos que son muy óptimos para salir a pasear en bici.

Además, según cómo queramos que el perro nos acompañe, bien en un cajetín o corriendo a nuestra par, debemos hacer un examen al can, ya que si lo que queremos es que también haga ejercicio tendremos que comprobar que está apto para ello y que no sufre problemas al respirar o en el corazón, entre otros.

Si no hay problema aparente, antes de comenzar la práctica, es muy conveniente que salgamos a pasear los tres: el perro, la bici y nosotros, pero nosotros no tenemos que montar la bici, bastará con ir paseando con ella agarrada para que el perro se acostumbre a su presencia y le pierda el miedo. Con un can todo ha de hacerse de forma muy paulatina, está claro que ellos no nacen sabiéndolo todo y la forma de explicárselo es dándoles ejemplo. Así que podremos salir un poco cada día distancias cortas hasta que veamos que el perro está preparado para hacer recorridos mayores.

Cuando lo llevemos, es bueno que tengamos siempre con nosotros agua para darle. Al igual que las bicis traen un bidón para el ciclista, ellos también se fatigan y necesitan beber. En las tiendas de animales o en las clínicas veterinarias puedes encontrar unas botellas con un respaldo que hace a la vez de bebedero para que no se pierda nada. Si no, te puedes apañar con un pequeño cuenco y la botella e ir echando poco a poco para que no se pierda el líquido. También has de estar atento y parar cuando veas que el perro se fatiga, ya que no tiene la misma resistencia que tú. Para evitar que se encuentre mal o vomite, es conveniente que no coma unas dos horas de salir a hacer ejercicio. Asimismo, a la vuelta vigila que no beba o coma con ansia tras hacer deporte, ya que puede entrarle aire en el organismo y provocarle malestar.

Otra de las cosas en las que debemos fijarnos cuando salgamos con el perro a hacer deporte es en sus almohadillas e incluso en su cuerpo entero. Es posible que en la ciudad o en el campo se encuentre con cosas en el suelo que le hagan daño o incluso cortes. Y en algunos lugares más transitados puede chocarse con el tráfico. Por esto es también muy conveniente que el perro vaya siempre a nuestra derecha, para evitar ese tipo de acercamientos peligrosos tanto para él como para otros ciclistas o conductores.

A la hora de sujetarlo a la bicicleta, existen aparatos ya especiales para esta operación, que suelen ser unos armazones rígidos que separan al animal de la bici para no enredarnos y caernos o hacernos daños. De estos armazones suele salir una correa pequeña pero elástica que es la que ya se une al animal. Lo mejor es atarla a un arnés para evitar que sufra y también para que él se encuentre más cómodo y con mayor movilidad. Con un collar normal podemos causar situaciones difíciles como la sensación de ahogo y no querrá volver a salir más con nosotros.

Para todos aquellos que no veáis a vuestra mascota en condiciones de hacer deporte a vuestro lado, las cestas para la bici son una excelente opción en el caso de que tenga dimensiones pequeñas, e incluso podemos llevar remolques para las más grandes, como los que solemos ver en las estampas de las ciudades del norte, donde van desde perros hasta niños o todos juntos tras la bici del papá o la mamá.

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