Sauna

Lo que la sauna puede y no puede hacer por ti.

Facebook
Telegram
Twitter
LinkedIn
Pinterest

La sauna es una contribución de Finlandia al cuidado personal. Su práctica regular reporta grandes beneficios para la salud, pero también sobre ella se han vertido algunos mitos y leyendas urbanas de dudosa veracidad. Intentaremos despejar el asunto. De todas las cosas que se dicen sobre la sauna finlandesa, vamos a ver qué es verdad y qué es mentira. ¿En qué te puede beneficiar la sauna y sobre qué otras cuestiones no produce ningún efecto?
La sauna es un protocolo de autocuidado. No consiste en meterse en una cabina de sauna, sin más, y aguantar en ella todo lo que se pueda. Antes de meternos en la sauna, tenemos que darnos una ducha de agua tibia, para aclimatar el cuerpo y limpiarlo de suciedad. Después se entra dentro de la cabina de sauna y se permanece en su interior entre 10 y 15 minutos. Para los principiantes y la gente que no está acostumbrada, se recomienda iniciarse con periodos de 5 minutos. Al finalizar el baño de calor, el usuario se da una ducha de agua fría para recuperar la presión arterial. Las saunas tradicionales, las antiguas, muchas de ellas estaban ubicadas al lado de un lago. Después de la sesión, el usuario se zambullía en el lago, aunque el agua estuviera fría. Así nos cuenta la web Info Finland que es como los finlandeses utilizan la sauna.
La sauna surge como una solución para cuidar la salud en unas condiciones adversas. Unas latitudes en las que se viven inviernos largos y crudos, con temperaturas bajo cero y muchos días con poca o nula iluminación solar. Una situación que baja las defensas y la presión arterial.
Con el tiempo, la sauna finlandesa se ha extendido por el mundo. Sin duda, porque si seguimos este ritual con cierta regularidad, nuestro cuerpo se va a sentir mejor. Esto es en lo que la sauna puede beneficiar tu salud.

Lo que la sauna puede hacer por ti.
La sauna favorece algunos de los aparatos del cuerpo humano. Como el aparato circulatorio, el sistema nervioso y, de cierta manera, el aparato respiratorio. Para notar estos efectos, tendríamos que tomar entre 2 y 3 baños de sauna a la semana e incorporarlo en nuestras rutinas habituales. La sauna también produce un estado de relajación muscular y mental que es beneficioso para la salud en general. Lo vemos más en profundidad.

Mejora la salud cardiovascular.
El beneficio más destacado de la sauna, desde mi punto de vista, es que mejora la circulación de la sangre. Al aumentar la temperatura del cuerpo, los vasos sanguíneos se dilatan, lo que aumenta el flujo sanguíneo. Esto va a facilitar que el oxígeno y los nutrientes que transporta la sangre lleguen a todas las células del cuerpo, lo cual, como señala el blog de Saunas Luxe, una empresa española que lleva fabricando e instalando saunas desde hace más de 40 años, es positivo para la salud general.
Una cuestión que hay que tener en cuenta es que, durante la sesión de sauna, la presión arterial aumenta. Esta es una de las razones por las que su uso es tan frecuente en los países nórdicos. Ya que las bajas temperaturas producen una ralentización de la circulación sanguínea y una bajada de presión.
Esta subida de presión arterial no es alarmante. Es equivalente a la que tendríamos si realizáramos ejercicio físico moderado. Pero hay que tenerla en cuenta, sobre todo si la persona sufre hipertensión o padece algún tipo de descompensación en la presión arterial. En estos casos, el uso de la sauna hay que consultarlo con el médico.

Combate el estrés. 
Las sesiones de sauna generan en el usuario un nivel de relajación muscular y mental que lo hace aconsejable para compensar los efectos dañinos de la vida tan frenética que llevamos.
Por el calor, los músculos se relajan hasta unos niveles considerables, lo que favorece su recuperación. El calor también segrega endorfinas, unos neurotransmisores que bajan los niveles de cortisol (la hormona del estrés), bloquean las señales de dolor en el sistema nervioso y generan en el hombre una sensación de placer y satisfacción.
El tiempo que estamos en la cabina de la sauna, por todo lo que estamos viendo, nuestra cabeza se evade de las preocupaciones. Se ve inmersa en un ambiente agradable y se deja llevar por el momento presente. Aumenta la conciencia. Ese estado mental que se pretende alimentar cuando practicamos disciplinas como el yoga, la meditación o el mindfulness.
Es un reseteo de nuestro cerebro y de nuestros músculos, necesario para continuar afrontando los desafíos de la vida diaria.
Las endorfinas van a mejorar nuestro estado de ánimo. Por lo que es posible que al salir de la sauna nos sintamos más alegres, más contentos y de mejor humor.

Calma el dolor articular.
La sauna, como sucede con otras terapias de calor, va a reducir el dolor que tenemos en músculos y articulaciones. Producidos por una lesión o como consecuencia de una enfermedad crónica. La página web de la National Library of Medicine, de EE. UU., reconoce que es una herramienta perfecta para afrontar enfermedades crónicas como la artrosis, la artritis reumatoide y la fibromialgia. Es lo que llama sauna-terapia.
Aquí tenemos que señalar una cuestión. La sauna relaja los músculos, reduciendo la rigidez de músculos y tendones; y por tanto baja la fricción que se produce en las articulaciones debido a esa tensión. El calor, al mismo tiempo, tiene un efecto analgésico contra el dolor. Pero no resuelve la enfermedad.
Para controlar estas enfermedades, algunas de ellas crónicas y sin cura conocida, como la fibromialgia, es necesario seguir las indicaciones del médico. La sauna es una actividad complementaria que, en estos casos, va a mejorar la calidad de vida del paciente. Y le va a hacer más soportable convivir con el dolor.
Del mismo modo, en lesiones musculares, el uso de la sauna va a acelerar la recuperación. Pero debe complementarse con tratamientos farmacológicos y sesiones de fisioterapia programadas para tratar la lesión.

Limpia la piel en profundidad.
Uno de los beneficios de salud y belleza que tiene la sauna es que limpia la piel en profundidad. Esto va a hacer que luzcamos una piel más sana, más tersa, más suave y más resplandeciente.
El calor abre los poros de la piel. Con el sudor, la suciedad y las impurezas salen a la superficie. Es importante, después de salir de la sauna, darnos una ducha. Para evitar que estos residuos que hemos expulsado regresen al interior de los poros.
Es costumbre, y además lo recomiendan los médicos, que antes y después de un baño de sauna nos hidratemos adecuadamente. Que bebamos mucha agua. Ya que con la sauna vamos a sudar muchísimo. Esta hidratación, además de reponer los líquidos perdidos, aumenta la hidratación de la piel.
La sauna, como estamos viendo, es un estupendo tratamiento de belleza. Un tratamiento que liga la apariencia física con la salud y que además se puede aplicar a cualquier edad. Desde adolescentes que aprecian en su rostro los estragos del acné, hasta aquellas mujeres y hombres que quieren mitigar las señales de la edad.

Lo que no puede hacer la sauna.
Del mismo modo, igual que la sauna favorece determinadas áreas de nuestra salud, hay otras donde su efecto es nulo. Es necesario aclararlas, para evitar malentendidos y sensaciones de frustración.
En plena dinámica de cuidado personal, con la popularidad de actividades como la sauna, que se basa en reservar un poco de nuestro tiempo a cuidarnos, es normal que la imaginación se dispare y que adjudiquemos a estas actividades determinadas propiedades que no tienen.
En la era de las redes sociales, los rumores corren como la pólvora. Y cualquier opinión, aunque no sea acreditada, termina arraigándose en la sociedad. Te comentamos algunos falsos mitos que se han difundido sobre la sauna.

No adelgaza.
La primera idea falsa que se ha generado sobre la sauna, y que mucha gente la cree, es que la sauna adelgaza. Como cuando estamos dentro de la cabina de sauna, estamos sudando; alguna gente cree que está perdiendo grasa.
La revista Women’s Health asegura que esta idea es completamente falsa. En la sauna lo que perdemos es agua y sales minerales. Si nos pesamos, es probable que al salir de la sauna hayamos perdido algo de peso, pero lo vamos a recuperar de forma inmediata a medida que vayamos bebiendo para rehidratarnos.
Se dan casos, indica esta revista, de personas que, después de una sesión de sauna, han aumentado su peso entre medio y un kilo. Debido a todo el líquido que han consumido antes, durante y después de la sauna.
La sauna, a nivel cardiovascular, tiene un efecto equiparable al de una sesión de ejercicio físico moderado. ¿Cómo puede ser salir a andar una hora o montar en bicicleta media hora? Acelera el ritmo cardíaco. Pero en lo que se refiere al control de peso, no tiene ninguna repercusión. Ya que el cuerpo no lo movemos.

Desintoxica el organismo.  
Otra idea equivocada es pensar que la sauna va a eliminar las toxinas que hay en nuestro cuerpo. Como bien hemos dicho, el sudor de la sauna expulsa la suciedad y las impurezas atrapadas en los poros de la piel. Pero no va a depurar el cuerpo de restos de alcohol, drogas o nicotina que se encuentren en el interior de nuestro organismo. Ni tampoco vamos a eliminar metales pesados como el aluminio, el cromo o el mercurio.
La razón de ello es que el cuerpo no se depura, principalmente a través del sudor. Sino que tiene otros mecanismos de limpieza más eficaces, tal y como nos dice la revista Women’s Health.
Uno de ellos es el filtrado de la sangre a través de los riñones. La sangre se limpia de toxinas y material de desecho que ha recogido de las células al pasar por el riñón, y este los expulsa por medio de la orina.
El intestino también cumple un papel primordial en la limpieza del cuerpo. La web Mi Sistema Inmune señala que el intestino concentra entre el 70 y el 80% de las células inmunológicas del organismo. Esto quiere decir que gran parte de las toxinas son atrapadas por este órgano y se expulsan con los excrementos.
Los intestinos trabajan en combinación con el hígado. El cual también cumple una función de primer orden en la depuración del organismo, actuando como un filtro natural.

No previene los resfriados. 
Por último, otra idea equivocada que tienen algunas personas es pensar que la sauna previene los resfriados.
El vapor de agua que se produce cuando dentro de la cabina de sauna introducimos unas piedras, que se han calentado encima de la estufa, en el interior de un cubo con agua, despeja las fosas nasales, la tráquea y abre los alvéolos pulmonares. Esta acción descongestiona el aparato respiratorio y puede ser beneficiosa, a un nivel, para personas que padecen enfermedades como el asma o la bronquitis. Pero de ahí a decir que va a curar el resfriado, hay un trecho. Los resfriados son una enfermedad vírica, producida por un virus. No hay evidencia médica alguna que asegure que la sauna va a expulsar el virus del organismo.
Hay otras personas que piensan que los cambios de temperatura que se experimentan durante todo el protocolo de la sauna refuerzan el sistema inmunitario. Me refiero a la ducha templada antes de la sauna, el baño de calor en el interior de la cabina y la ducha fría después. El médico inmunólogo Dr. John Tregoning comenta en la página web de la BBC que, en todo caso, este reforzamiento de las defensas es relativo y en cierto modo cuestionable. Según él, pocas actividades refuerzan el sistema inmunológico. Nuestro sistema inmunológico ya funciona lo suficientemente bien si tenemos un buen estado de salud.
La sauna nos reporta unos valiosos beneficios para la salud. Como la mejora de salud cardiovascular, la relajación de cuerpo y mente y el alivio del dolor muscular. No necesitamos añadirle más propiedades.

Tendencias

Tendencias

Ahorra gasolinas y gasta pedales

Hace tiempo que se nos viene avisando. El calentamiento global es un hecho y sus perturbaciones asociadas a él han de tenerse debidamente en cuenta. Urge entonces modificar unas pautas

El Río Lot en bicicleta

Como buen amante del mundo del ciclismo, me veo obligado a recomendar esta ruta, que yo desconocía y que un buen día navegando por internet me encontré. Unos meses después

Comparte

Facebook
Reddit
LinkedIn

Mas Articulos

Mas articulos

Sin casco no hay seguridad

Montar en moto y sentir el aire golpeando la cara es una de las cosas que más apasionan a los moteros o a los que, sin ser moteros, les gusta