Ciclismo con Teo, mi perro

Ciclismo con Teo, mi perro

Escrito por 

11 octubre, 2016

Lo de ir en bicicleta es algo que hago desde niño. Mi padre, allá por el siglo pasado, me aficionó a cogerla todos los domingos y salir con él a pasar la mañana. Primero por la ciudad, luego por los alrededores y ahora por el campo. Desgraciadamente ya no viene conmigo tanto como nos gustaría porque sus rodillas ya no son lo que eran pero, de vez en cuando, aún coge la vieja bicicleta para salir conmigo a pedalear.

Ahora, mi compañero de aventuras es mi perro. Se llama Teodorus de Roncesvalles, al menos eso dice mi novia, pero yo lo llamo Teo. Algunas personas me dicen que eso es nombre de gato pero a mí me da lo mismo, para mí Teo es él y nadie más. Me lo regalaron hace ya varios años porque siempre habría querido tener un American Bully y esperaron a que Rocabull tuviera una buena camada para comprarme uno. De cachorro me costó muchísimo enseñarle a ir en bicicleta conmigo porque no se estaba quieto, se cruzaba por delante de la rueda y era un auténtico peligro así que, para enseñarlo, compré un soporte de metal de “Dogrunner” para bicicletas que, al final, no es más que un palo metálico que, en la punta, lleva una correa típica donde enganchas al perro y, dicho palo, a la bicicleta. De este modo el animal va agarrado a ti pero no tiene posibilidad de cruzarse ni de meterse entre las ruedas y provocar un accidente.

Costó un poco, pero al final aprendió y ahora, dos años después, es todo un deportista nato. En la ciudad le sigo poniendo en soporte, por miedo a que se separe y el tráfico nos juegue una mala pasada, pero en el campo ni siquiera lo llevo porque Tero corre a mi lado en línea recta y más feliz que una perdiz.

De rutas con Teo

Ahora que Teo ya se comporta he empezado a unirme a grupos ciclistas para hacer escapadas los fines de semana y todo va como la seda, el único problema es cuando deciden hacer algún viaje para recorrer ciertas rutas y yo me encuentro con la dificultad de poder llevar a mi compañero. Si es dentro de España solemos alquilar una caravana en Caravanas Cruz con enganches traseros para poner el portabicis y no tengo problema para llevarme a Teo, pero cuando el viaje es fuera de nuestras fronteras tengo problemas porque facturar la bicicleta para subirla al avión no me supone un problema, pero facturar a mi perro ya son palabras mayores.

Hace dos meses hicieron una ruta por Italia y me la perdí, a pesar de que me coincidían las vacaciones, no me quería arriesgar, pero ahora para diciembre quieren hacer una ruta por Alemania, por esos pueblos preciosos que parecen sacados de un cuento de hadas. Tiene que ser precioso ver todo aquello nevado y una pasada poder pedalear por allí y respirar ese aire tan puro. No me lo quiero perder, pero tampoco quiero dejar a mi compañero en casa, no es justo.

Unos amigos me hablaron de Animales por Avión, una empresa especializada en el transporte de animales, y pedí información. La realidad es que sigue sin hacerme demasiada gracia pero hablamos de una empresa seria del grupo Star Cargo y en parte, todo el miedo que tenemos encima, es por culpa de la mala fama que han ido adquiriendo las compañías aerolíneas al respecto en los medios de comunicación porque hay una legislación que prohíbe ciertas cosas que todos creemos ciertas y jamás pasan.

Por ejemplo ¿Sabíais que es obligatorio que los animales viajen con un veterinario durante todo el trayecto? Es decir, que están vigilados en todo momento. Además, las bodegas en las que viajan los animales deben estar, por ley, a una temperatura entre los 15 y los 25 grados así que eso de que se quedan helados porque no están presurizadas y cosas del estilo es otro bulo. Al final lo que queda es que las desgracias ocurre, y las negligencias también, pero como en cualquier otra parte y es muy lícito no querer arriesgarte a que le pase nada a nuestro amigo peludo pero en mi caso merece la pena porque esos viajes me dan la posibilidad de disfrutar con él maravillas al aire libre y, al fin y al cabo, yo confío en Animales por Avión y confío en que va a viajar como un rey.