Tendemos a considerar al podólogo como el señor que nos quita los callos de los pies. Esta es una visión rácana de esta actividad. El podólogo es un profesional sanitario especializado en el diagnóstico y tratamiento de las enfermedades relacionadas con los pies y los tobillos. Dos partes importantes del cuerpo humano.
En la actualidad, como señala la Universidad Católica de Valencia, para tratar enfermedades en los pies, por sencillas que nos parezcan, el profesional debe tener titulación universitaria y estar colegiado.
Oficios antiguos como el de “callista” están prohibidos y perseguidos por la ley. Las autoridades sanitarias no permiten que una afección en los pies sea tratada por alguien que no tenga la suficiente formación sanitaria. Del mismo modo, no se permiten los tratamientos de este tipo en salones de belleza.
La razón de que se haya tomado esta medida se debe a que un tratamiento inadecuado puede tener efectos perniciosos en la salud del paciente. Y no solo en la salud de sus pies, también en su salud general.
Se han dado casos de personas que han ido a quitarse unos callos a una consulta no profesional y se le han producido llagas. Unas heridas abiertas y crónicas que van penetrando hacia el interior del pie.
En personas diabéticas, un mal tratamiento de enfermedades o afecciones en el pie puede desembocar en el “pie diabético”. Una enfermedad que genera necrosis y que puede implicar la amputación del pie.
Las enfermedades en los pies son bastante delicadas. Pueden convertirse en incapacitantes. Tanto en cuanto, la persona no puede estar de pie, caminar, ni llevar una vida normal. Algo que no solo le limita para efectuar muchos trabajos, sino que dificulta su vida diaria.
La influencia de los pies en la salud general.
Los podólogos de Icoa, una clínica de salud interdisciplinar de Madrid, que tiene instalaciones en Las Rozas y en el barrio madrileño de Delicias, y que atiende en sus centros diferentes especialidades como salud dental, nutrición, fisioterapia, estética y podología, señalan que las distintas afecciones que padecemos en los pies, afectan aspectos tan diferentes de nuestro cuerpo como la postura, el equilibrio y la salud dental.
Si tenemos cualquier problema en los pies, que nos causa dolor, alteramos la biomecánica del pie al caminar. Esto hace que desplacemos los puntos de equilibrio del cuerpo y que, por tanto, forcemos la postura. Estos problemas van a hacer que sobrecarguemos determinadas articulaciones como el tobillo, las rodillas y las caderas. Causándoles un daño significativo a medio y largo plazo.
Del mismo modo. Vamos a provocar una desviación en la columna vertebral. Que con el tiempo nos pueden causar dolores de espalda o de cervicales.
El dolor en los pies, en especial al caminar, crea una tensión muscular en gran parte del cuerpo que nos va a generar un mayor cansancio físico y una fatiga muscular. De manera indirecta, al percibir la marcha o el simple hecho de estar de pie, como algo doloroso, nos va a inducir al sedentarismo. A no realizar ejercicio físico. Con todas las consecuencias negativas que esto tiene para la salud: sobrepeso, empeoramiento de la salud cardiaca, debilitamiento de los músculos…
No practicar ejercicio físico va a generar problemas circulatorios. Problemas que se agravan aún más cuando la persona tiene enfermedades previas como la diabetes o una mala circulación de la sangre, lo cual puede llegar a provocar problemas importantes.
Por tanto, como estamos viendo, cuidar nuestros pies tiene suma importancia. Más de la que pensamos en un primer momento.
Una formación universitaria.
Los pies aguantan el peso de todo el cuerpo y, por tanto, su cuidado no lo podemos dejar en manos de cualquiera. Necesitamos un profesional sanitario que conozca bien cómo funcionan. El podólogo.
Cuanta la Universidad de Sevilla que podología es una carrera de cuatro años. Durante la formación se estudian disciplinas como la anatomía humana, biología celular, bioquímica y fisiología.
Se presta una especial atención a la biomecánica del pie. A los movimientos musculares que se producen en el pie durante la marcha. En el pie tenemos 33 articulaciones que conectan 26 huesos de diferente tamaño. El pie consta de 19 músculos intrínsecos (propios de esta parte del cuerpo) y está conectado directamente a otros 13 músculos más que le dan soporte: el tobillo, el talón de Aquiles, las piernas. Como señala la revista digital Medline Plus, en el funcionamiento del pie intervienen más de 100 ligamentos distintos. Por lo que tener un conocimiento específico de esta estructura anatómica requiere un estudio concienzudo.
Por supuesto, durante la carrera de podología no solo se estudian conceptos teóricos. Hay una parte de la formación que está ligada a la práctica. Como los ejercicios de fisioterapia y quiropodia ligados a las enfermedades del pie, y un cierto conocimiento farmacológico y de ortopedia, que serán la base de los tratamientos que el estudiante aplicará cuando ejerza su profesión.
Como sucede con muchas carreras sanitarias, la formación universitaria se complementa con prácticas, que tienen asignados créditos académicos. Estas prácticas se realizan en consultas y clínicas de podología que tienen suscrito un convenio con la universidad. De manera que el estudiante entra en contacto con la realidad concreta de su profesión durante el proceso formativo.
Viendo lo completa que es la formación de la carrera de podología te das cuenta lo compleja que es esta parte del cuerpo y como su cuidado sanitario debe dejarse en manos cualificadas.
Principales afecciones en los pies.
El podólogo se va a encargar de curar las afecciones que se dan en los pies. Estas son algunas de las más habituales:
- Callosidades y durezas. Estas son una de las afecciones más frecuentes que suelen tratar los podólogos. Aparecen por presión o rozamiento continuado, normalmente debido al uso de calzado inadecuado o a una mala pisada. Aunque al principio solo resultan molestas, pueden terminar causando dolor al caminar.
- Juanetes. El juanete es una deformación progresiva del dedo gordo del pie, que se desvía hacia los demás dedos. Además de provocar dolor e inflamación, puede dificultar el uso de ciertos zapatos y alterar la forma de caminar.
- Dedos en garra o en martillo. Se producen cuando los dedos adoptan una posición doblada y rígida debido a desequilibrios musculares o presión constante del calzado. Esta alteración suele generar rozaduras, dolor y dificultad para caminar con normalidad.
- Fascitis plantar. Consiste en la inflamación de la fascia plantar, el tejido que recorre la planta del pie. Es una de las causas más comunes de dolor en el talón, especialmente al levantarse por la mañana.
- Pie plano. Se caracteriza por la ausencia o disminución del arco plantar. Puede provocar cansancio, molestias al caminar y problemas posturales que afectan también a rodillas o espalda.
- Pie cavo. A diferencia del pie plano, presenta un arco demasiado pronunciado. Esto genera una mala distribución del peso y favorece dolores, inestabilidad y sobrecarga en determinadas zonas del pie.
- Uñas encarnadas. Aparecen cuando el borde de la uña se introduce en la piel, generando dolor e inflamación. Muchas veces se relacionan con un mal corte de uñas o con el uso de calzado estrecho.
- Espolón calcáneo. Es una pequeña calcificación en el talón que puede producir molestias al apoyar el pie, especialmente al caminar o hacer ejercicio.
Otras enfermedades.
Además de las afecciones de las que hemos hablado, el podólogo suele encargarse de curar las siguientes enfermedades:
- Hongos en las uñas. Esta infección, bastante habitual, provoca cambios de color, engrosamiento y fragilidad en las uñas. Los podólogos se encargan de diagnosticarla y aplicar tratamientos para evitar que avance o afecte a otras uñas.
- Pie de atleta. Se trata de una infección por hongos que suele aparecer entre los dedos, causando picor, descamación y enrojecimiento. Es común en personas que frecuentan piscinas, gimnasios o utilizan calzado cerrado durante muchas horas.
- Papilomas plantares. Estas son verrugas provocadas por el virus del papiloma humano (VPH) que aparecen en la planta del pie. Pueden resultar dolorosas al caminar y requieren tratamientos específicos para eliminarlas.
- Neuroma de Morton. Esta enfermedad menos conocida consiste en el engrosamiento de un nervio situado entre los dedos del pie, normalmente entre el tercero y el cuarto, que produce dolor, sensación de quemazón y hormigueo al caminar.
- Neuropatía diabética. Algunas personas que padecen diabetes desarrollan pérdida de sensibilidad en los pies debido al daño nervioso. El podólogo desempeña un papel fundamental en la prevención de heridas y complicaciones graves.
- Úlceras del pie diabético. Del mismo modo, los enfermos de diabetes pueden sufrir en los pies estas lesiones que aparecen por problemas circulatorios y falta de sensibilidad en el pie. Requieren seguimiento especializado para evitar infecciones y complicaciones mayores.
- Alteraciones de la pisada. Los podólogos también tratan problemas biomecánicos relacionados con la forma de caminar, que pueden generar dolor en pies, rodillas o espalda. Para ello utilizan estudios de la marcha y plantillas personalizadas.
La importancia del calzado.
Muchos de los problemas que sufrimos en los pies se deben al uso de un calzado inadecuado. El blog sobre ortodoncia Ortoweb indica que las características del calzado que debemos usar para cuidar nuestros pies giran en torno a 4 factores importantes: el material, la suela, la talla, la forma y la altura del tacón.
Respecto al material, debemos usar calzado que sea transpirable. Que permita que el sudor que se produce en los pies se expulse al exterior, de manera que no se genere una humedad que va a favorecer la aparición de hongos y la infección bacteriana. Del mismo modo, este calzado debe protegernos del frío y ser impermeable ante la lluvia. Con diferencia, el mejor material para el calzado es la piel. Por otro lado, la industria está desarrollando tejidos técnicos y telas suaves que dan bastante buen resultado.
La suela de los zapatos y deportivas deben amortiguar los impactos que se producen al caminar. Para ello, la suela debe estar fabricada con un material blando y flexible. Lo ideal es que tenga un grosor medio. Ni demasiado delgada, que va a hacer que notemos las irregularidades del suelo, ni demasiado gorda, que puede limitar la flexibilidad del pie.
La talla o número es un aspecto que debemos tener en cuenta a la hora de comprar zapatos y ponérnoslos. No debemos fiarnos de las tallas estándar, antes de comprarse un par de zapatos hay que probárselos. Ya que puede haber variaciones en cuanto a la forma y el tallaje de un fabricante a otro. Usar zapatos demasiado ajustados favorece la aparición de juanetes, de dedos en garra y de problemas circulatorios, como varices en las piernas.
Del mismo modo, debemos atender a la forma del zapato, a la horma. El calzado de punta redonda es más beneficioso para los dedos de los pies, que los zapatos de punta estrecha; que aunque nos estilicen, van a presionar los dedos unos contra otros.
Los tacones demasiado altos son otro factor que van a dañar nuestros pies. Es positivo que todo calzado tenga un poco de tacón. Una altura de entre 4 y 5 centímetros. Ya que favorece la biomecánica del pie al caminar y redistribuye el peso del cuerpo por la superficie plantar. Sin embargo, a medida que subamos de los 7 centímetros de tacón, el peso del cuerpo lo cargamos a zonas concretas del pie, como las almohadillas metatarsianas, que no están preparadas para aguantar tanto peso. Todo eso, sin olvidar que los zapatos con mucho tacón van a empujar el pie hacia delante, aprisionándolo contra la punta del zapato.
Estamos viendo durante todo el artículo qué importantes son los pies, y la responsabilidad que tenemos en su cuidado. Por esta razón, deberíamos acudir al podólogo no solo cuando apreciemos que tenemos una afección que nos produce dolor al caminar, como unos callos en los pies; sino a la primera alarma de que algo en nuestros pies no anda bien.
Como sucede con otras partes del cuerpo, como la dentadura o la boca, cuanto antes abordemos los problemas, más fácil será erradicarlos y menos daño nos causará.
