Recambios básicos para la perfecta excursión en bici

Recambios básicos para la perfecta excursión en bici

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15 mayo, 2015

Llega el buen tiempo y apetece recuperar a nuestra amada bicicleta. Es momento, pues, de hacer una visita a recambiosparabicicletas.com para adquirir todos aquellos recambios y herramientas que nunca pueden faltar en nuestra excursión en bici, sin importar la distancia que vayamos a recorrer. Porque lo esencial para garantizar un espléndido día de ruta sin perturbaciones indeseables puede caber en una simple mochila o en una bolsa de sillín.

Las herramientas básicas para operar en la mecánica de la bicicleta son, por supuesto, las llaves allen y las llaves hexagonales, así como, en consecuencia, un destornillador de estrella y otro cabezal de punta plana. Dentro de este juego nunca debe faltar la llave allen para las bielas, que pierden presión a lo largo del recorrido, ni la llave de los pedales, ni la llave de radios. Pero si hablamos de accidentes en bicicleta, lo primero que se nos viene a la mente son los incómodos pinchazos. Es por esta razón por la que las cámaras de repuesto nunca están de más en el equipaje del ciclista, con su correspondiente bomba de inflado. Al menos un par de cámaras extra garantiza haber cubierto la cuota de mala suerte que puede presentarse un solo día. Asimismo, contar con el tronchacadenas representa el extra de confianza que el ciclista necesita por si se da el caso -menos probable que el pinchazo- de que sea la cadena quien sufra las consecuencias del mal fario y se rompa. De este modo, junto al tronchacadenas deben estar también los eslabones desmontables para la reparación de la misma. Por otro lado, aunque ya no pertenezca a la mecánica propia de la bicicleta, si el ciclista se embarca en una ruta de gran distancia para la que emplea el GPS en tareas de orientación, tampoco estaría de más incluir en el pertrecho unas pilas de repuesto y cargadas que cubran el funcionamiento del aparato durante un periodo de tiempo prolongado.

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Hasta aquí los esenciales, destinados a asegurar la adecuada realización de la travesía en bicicleta por un día. En el caso de que se trate de una excursión por etapas, más dilatada en el espacio y en el tiempo, las prevenciones en cuanto a los recambios y las herramientas necesarias para el viaje se amplían. Entre las más comunes o las más útiles se encuentran las zapatas de freno de repuesto, dado que, sobre todo en el caso de la tipología V-Brake, son piezas susceptibles de sufrir un pronunciado desgaste en días de lluvia y barro, más aún si se carga el vehículo con un peso mayor que el habitual. Por supuesto, cuanta más distancia recorrida mayor es el riesgo de sufrir pinchazos y reventones, por lo que quizás las válvulas de repuesto anteriormente indicadas se queden cortas en número. De ahí que un consejo práctico sea el de cargar el ‘coche de equipo’ con parches, adhesivos y lija para repararlas, porque nunca se sabe dónde estará el próximo taller de bicicletas disponible. Un idéntico motivo es el indicado para decidir curarse en salud e incluir en el equipaje cubiertas de repuesto, que en todo caso conviene que sean preferentemente ligeras y plegables para mayor comodidad. Una cubierta reventada y sin repuesto disponible puede destruir los ánimos del más pintado (y además obligarle a caminar todo el trecho que le separe del primer pueblo en el mapa… si lo hay). Y, claro, tres cuartas partes de lo mismo ocurre con los radios. Por ello, dos o tres radios de repuesto no sobran entre la provisión general, como tampoco los cables de recambio para el funcionamiento de frenos y cambios de marcha, o las patillas del desviador,… Esas pequeñas cosas olvidadas pero que, de nuevo, son capaces de poner fin, con la mayor crueldad, a un viaje perfecto.

En otro orden de cosas, que pueden cumplir un grato servicio tanto para la bicicleta como para otras cuestiones, se encuentran recursos como la cinta americana multiusos, las barritas reparalotodo, los juegos variados de tornillos, tuercas, arandelas, abrazaderas, etcétera o el clásico tres en uno para engrasar la maquinaria. Y no digamos ya la navaja suiza multiusos, herramienta de supervivencia de primer orden.

De todas maneras, no es solo la máquina mecánica la que se ha de revisar antes de salir a una excursión prolongada. Nuestro propio estado físico debe ser objeto inexcusable de variación, ya que es nuestra forma física la que, en primer lugar, determinará si todo se encuentra en orden para comenzar la aventura. No es cuestión de ascender el Mont Ventoux con un sobrepeso de 20 kilos o cuando uno echa los bofes después de rodar apenas 10 kilómetros. No es en absoluto recomendable forzar el físico más allá de lo razonable, porque puede derivar en consecuencias nefastas para el ciclista, como desfallecimientos o lesiones musculares de importancia. Siguiendo esta idea, la planificación de la ruta también ha de comprender asuntos como la alimentación y el avituallamiento en carretera, con desayunos ricos en nutrientes e hidratos de carbono para aportar energía de larga duración y con pausas para beber y comer incluso antes de que aparezca la sed o el hambre. Ante grandes marchas de varios días, contratar un seguro de accidentes y de responsabilidad civil puede cubrir percances en este sentido.

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